Los efectos de la recesion llegaron a España
Los efectos de la crisis hipotecaria de los Estados Unidos, ya cruzo el Atlantico y se ha instalado definitivamente en unos de los paises que mas ha crecido en los ultimos años, España.
El turismo es una de las principales actividades economicas que tiene la peninsula Iberica, la llegada de turistas a las costas españolas ha incentivado notablemente uno de los sectores, que con el paso del tiempo se convirtio en una de las actividades mas dinamicas de la economia española, la construccion.
La inversion en ladrillo fue desde el 2003 uno de los principales atractivos de los inversores que se dejaron seducir por el crecimiento de esta actividad e impulsaron la construccion edificios incentivados por el crecimiento de la demanda.
La recesion norteamericana fue desparramándose lentamente y ha afectado a varios sectores de la economia en distintos paises del mundo. En España, por ejemplo la inversion en ladrillo ha dejado de ser el “cholo del siglo”, como dicen los españoles y una de las principales causas es que los bancos han cerrado el grifo y la concesion de hipotecas ha bajado un 25% en el ultimo año, producto de la crisis financiera y de la recesion norteamericana.
La desconfianza de los bancos y la falta de liquidez han frenado la demanda de inmuebles, provocando un claro exceso de oferta. Lo que sucede es que en el momento en que se decidio construir, durante el 2005, las condiciones eran otras y la inversion en propiedades resultaba un negocio muy rentable
Como consecuencia de la recesion norteamericana el precio de la vivienda en España bajo de enero de 2007 a enero de 2008 un 3,08% tras haber subido una media del 12,8% en los seis años anteriores.
Seseña es uno de los lugares, que grafica a la perfeccion las consecuencias de esta crisis. Este pequeño lugar ubicado geográficamente en Toledo, al norte de Mallorca, quedo en terapia intensiva luego de que los efectos de la recesion norteamericana se desparramaran por la peninsula. Seseña llamado a ser el nuevo paraiso terrenal español, ha quedado reducido a un pueblo fantasma, donde las persianas bajas y los carteles que anuncian la venta de las propiedades, dan un panorama de lo que se han derrumbado los precios de los inmuebles.